Caleras San Juan realizó el viernes 16 de octubre la inauguración formal de Matilda, su cuarto horno MAERZ, en la planta de Cienaguita, departamento Sarmiento. El acto cerró el ciclo de inversiones que la compañía ubica entre 2016 y 2026 y también sirvió para plantear necesidades de infraestructura: su gerente general, Raúl Cabanay, pidió avanzar con la Ruta 153 y ampliar la capacidad de abastecimiento de gas.

La ceremonia debe distinguirse del inicio operativo del equipo. El primer encendido de Matilda se había realizado en junio; lo ocurrido este viernes fue su presentación institucional. Según los datos difundidos por la empresa durante el encuentro, el conjunto de instalaciones permite superar una capacidad de 600.000 toneladas de cal por año. Esa cifra expresa capacidad productiva y no acredita que ese volumen ya haya sido elaborado o vendido.

El planteo vial estuvo relacionado con los costos de colocar la cal sanjuanina en otros mercados. Cabanay sostuvo que mejorar la Ruta 153 permitiría una conexión más directa con el valle de Uspallata, evitar parte del recorrido por Mendoza y aliviar el tránsito por la Ruta 40. La intervención del empresario constituye un pedido a las autoridades; no equivale a la adjudicación de una obra ni establece un calendario de construcción.

Tiempo de San Juan describió el tramo Barreal–Los Berros como una huella de montaña, con pendientes que limitan su circulación a vehículos apropiados. Ese estado explica la diferencia entre disponer de una conexión geográfica y contar con un corredor apto para el transporte habitual de cargas. El interés del sector calero está en reducir las distancias y costos de las exportaciones hacia Chile mediante una infraestructura que permita ese uso.

El suministro de gas fue el otro punto central de la intervención. De acuerdo con lo informado por Minería y Desarrollo, Cabanay dijo que la empresa estudia nuevas incorporaciones de hornos y que la infraestructura energética puede condicionar esa expansión. Su evaluación alcanza tanto a San Juan como a Los Tilianes, en Jujuy. La continuidad de esas inversiones fue presentada como una posibilidad en análisis, sin un anuncio de nuevas instalaciones ya contratadas.

El nuevo escenario societario también estuvo presente en la ceremonia. Carmeuse, de origen belga, adquirió el 80% del grupo, mientras Cabanay conserva el 20%. Representantes de la compañía internacional participaron del encuentro junto con directivos locales. La apuesta empresarial apunta a acompañar la demanda de cal que podría generar el desarrollo de proyectos metalíferos en la región. Se trata de una expectativa de mercado ligada a futuras operaciones, no de contratos de suministro confirmados para toda esa producción.

La secuencia de ampliaciones comenzó con Nilda, inaugurado en 2018, y siguió con Aylen en 2021 y Luana en 2024. Matilda completa esa serie de cuatro hornos de tecnología suiza. Según el relato empresarial recogido por Diario Las Noticias, el financiamiento combinó recursos para equipamiento importado y componentes locales, con apoyo de entidades bancarias, clientes e instrumentos provinciales. Cabanay situó en el 65% la parte local de la inversión.

En materia ambiental, la compañía mencionó forestación y generación fotovoltaica entre sus iniciativas. Son acciones informadas por la empresa y no constituyen por sí mismas una evaluación independiente del desempeño ambiental de la planta. Para la etapa siguiente, Cabanay dejó planteadas dos prioridades concretas ante las autoridades y los proveedores: mejorar las conexiones de transporte y asegurar infraestructura energética compatible con los proyectos de ampliación que siguen en estudio.