El petróleo volvió a quedar por encima de los US$100 por barril después de una nueva escalada de ataques sobre embarcaciones en torno del golfo Pérsico. En las primeras operaciones del jueves en Asia, el Brent se negociaba a US$101,34 y el West Texas Intermediate (WTI) a US$96,55. La reacción del mercado combina el riesgo inmediato sobre la navegación con un problema que ya venía acumulándose: el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
La tensión creció durante el miércoles. Irán afirmó haber atacado diez buques cerca del estrecho luego de que fuerzas estadounidenses hundieran cinco petroleros iraníes. Esos movimientos forman parte de un conflicto armado en curso y las afirmaciones operativas de cada parte deben leerse con cautela: no todas cuentan con verificación independiente disponible al momento de esta edición. Lo que sí se refleja de manera inmediata es la mayor percepción de riesgo para las rutas marítimas y para el abastecimiento energético.
Ormuz es uno de los principales pasos estratégicos del comercio mundial de hidrocarburos. Antes de la guerra canalizaba aproximadamente una quinta parte de los suministros globales de petróleo y gas, según la referencia utilizada por Reuters. Cuando el tránsito se reduce, la presión no se limita a los productores del Golfo: también afecta tiempos de entrega, seguros, fletes y la disponibilidad de barriles en otros mercados.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) actualizó este miércoles sus proyecciones y mantuvo un escenario de restricciones durante el cuarto trimestre de 2026. El organismo calcula que esas limitaciones dejarían fuera de producción un promedio de 5,7 millones de barriles diarios de crudo de Medio Oriente durante ese período. También estimó que los inventarios mundiales se redujeron en alrededor de 400 millones de barriles en lo que va del año.
La EIA elevó su previsión del precio promedio del Brent a US$91 por barril para 2026 y a US$74 para 2027. Ese cálculo no contradice que la cotización puntual haya superado los US$100: un promedio anual incorpora meses con precios diferentes y presupone una recuperación gradual de la producción y de los inventarios. Para la segunda mitad de 2026, el organismo proyecta un promedio cercano a US$90.
El punto de mayor sensibilidad sigue siendo la duración de las interrupciones. Si el tránsito por Ormuz mejora y se amplían rutas alternativas, el mercado podría recuperar parte de la oferta perdida. Si los ataques continúan o se extienden a más infraestructura, el costo de transportar y asegurar energía puede permanecer elevado. Por ahora, la señal observable es que los operadores siguen incorporando una prima de riesgo importante.
Para los países importadores, un petróleo más caro puede trasladarse a combustibles, transporte y costos industriales, aunque la magnitud depende de impuestos, tipos de cambio, subsidios y políticas locales. No corresponde, por lo tanto, proyectar automáticamente un aumento específico de precios en la Argentina a partir de esta cotización internacional. La novedad es global: el Brent se sostiene nuevamente por encima de una barrera de US$100 en un contexto de oferta restringida y conflicto marítimo.
Fuentes consultadas: Reuters · U.S. Energy Information Administration (EIA)



