Brasil tendrá una segunda vuelta presidencial entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva el domingo 25 de octubre. El Tribunal Superior Electoral (TSE) marcó la competencia como matemáticamente definida para balotaje en su sistema oficial de resultados. La confirmación cambia el escenario de la jornada: ninguna fórmula logró resolver la Presidencia en la primera vuelta y los dos candidatos más votados volverán a enfrentarse dentro de tres semanas.
En la actualización del panel correspondiente a las 21:41:46 de este domingo 4 de octubre, hora de Brasilia y de la Argentina, se habían totalizado el 99,56% de las secciones electorales. Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, reunía el 47,12%, con 55.973.452 votos; Lula, del Partido de los Trabajadores, registraba el 45,05%, equivalente a 53.516.071 sufragios. Son cifras parciales de ese corte horario: la definición del balotaje ya estaba confirmada, aunque el procesamiento de las últimas mesas continuaba.
El senador Bolsonaro encabeza la fórmula del PL junto con Alfredo Gaspar, mientras que el presidente Lula compite acompañado por Geraldo Alckmin. El TSE había registrado doce candidaturas para la Presidencia. En el recuento consultado, las otras diez quedaron por detrás de los dos dirigentes que disputarán la instancia decisiva. Entre ellas figuraban Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado, además de las postulaciones de Romeu Zema y los restantes competidores de la primera vuelta.
La fecha del 25 de octubre estaba establecida en el calendario electoral antes de la votación. El sistema brasileño exige mayoría absoluta de votos válidos para elegir presidente en la primera instancia. Cuando ninguna candidatura la alcanza, la definición pasa a una segunda jornada entre las dos más votadas. Por eso, encabezar el escrutinio del domingo no convierte todavía a Bolsonaro en presidente electo: la decisión sobre quién ocupará el Ejecutivo nacional queda pendiente de ese nuevo comicio.
La elección general incluyó también gobernaciones, el Congreso y las legislaturas estaduales. Esas competencias tienen resultados y procedimientos propios, por lo que la segunda vuelta presidencial no implica que todas las demás categorías deban repetirse. La resolución que regula los comicios distingue la tarea del TSE, responsable de totalizar la elección de presidente y vicepresidente, de la de los tribunales regionales, que intervienen en gobernaciones y bancas legislativas dentro de sus respectivas jurisdicciones.
La votación cerró a las 17 de Brasilia. Desde entonces, el organismo electoral comenzó a difundir la suma de los boletines de las urnas transmitidos y procesados. Su herramienta Resultados permite consultar la información para el país completo y desagregarla por estado, municipio o zona electoral. También muestra el avance de las secciones computadas y el nivel de participación, datos que deben leerse junto con la hora de actualización para evitar comparar cortes diferentes como si fueran simultáneos.
El TSE habilitó además la consulta de los boletines de cada sección, el registro digital del voto y los archivos de funcionamiento de los equipos. La herramienta Boletim na Mão permite leer el código QR impreso en cada boletín y contrastar su contenido con la totalización difundida por la Justicia Electoral. Estos mecanismos ofrecen una vía oficial para seguir el cierre del conteo, sin depender exclusivamente de las cifras que circulen en publicaciones o transmisiones de terceros.
La próxima definición presidencial será, por lo tanto, el 25 de octubre. Hasta completar el procesamiento de las secciones restantes, los porcentajes y las cantidades de votos del primer turno pueden variar. La información consolidada al cierre de esta actualización es la clasificación de Lula y Bolsonaro al balotaje, confirmada por el tribunal, y no la elección de un nuevo presidente.




