Berlín abrió este miércoles 21 de octubre una exposición sobre Gengis Kan y el mundo de los mongoles que incorpora hallazgos arqueológicos y objetos que, en muchos casos, nunca habían salido de Mongolia para una muestra. La propuesta ocupa la James-Simon-Galerie, en la Isla de los Museos, y continuará hasta el 18 de abril de 2027. Además de las conquistas militares, aborda la organización de ciudades, el comercio y los intercambios culturales del imperio.

El proyecto del Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín se realiza junto al Museo Nacional Chinggis Khaan y la Academia de Ciencias de Mongolia. Su apertura anticipa los 800 años de la muerte del gobernante, que se cumplirán en 2027. Entre las piezas anunciadas hay una armadura de los siglos XIII y XIV, adornos de cinturón realizados en cristal de roca y una escultura de piedra procedente del conjunto funerario de Tavan Tolgoi.

La investigación que sostiene parte de la exposición permite mirar más allá de una sucesión de campañas militares. En una entrevista publicada por el museo en septiembre, el curador Anton Gass explicó que el recorrido también presenta antecedentes de la cultura mongola, formas de vida en la estepa y el desarrollo de centros urbanos. Una yurta ocupa un lugar central en la propuesta para relacionar esa organización política con la tradición nómade.

Karakorum, la antigua capital, es uno de los ejes. El recorrido incorpora un modelo de la ciudad y objetos recuperados en excavaciones que aportan información sobre artesanos, administración y circulación de mercancías. La muestra también incluye una réplica moderna de una tortuga de piedra vinculada con ese patrimonio. No todos los elementos exhibidos son piezas originales: las reconstrucciones permiten explicar estructuras y espacios que no podrían trasladarse completos a una sala.

La Universidad de Bonn investiga Karakorum y su entorno en el valle del Orkhon desde 1999, junto con instituciones mongolas. Su informe preparado para la exposición señala que los gobernantes desarrollaron modelos propios de planificación urbana y distintas estrategias para abastecer la capital. Entre ellas figuraban la producción agrícola y el traslado de artesanos desde territorios conquistados. La expansión de la ciudad se relacionaba, además, con una red de asentamientos contemporáneos.

Ese trabajo no se limita a reconstruir edificios. Los investigadores estudian cómo se organizaba la economía, de dónde provenían los suministros y qué efectos tuvo la fundación urbana sobre el ambiente. Los resultados sitúan a los kanes también como impulsores de ciudades, oficios e intercambios de conocimientos. Es una ampliación del enfoque histórico, no una negación de la violencia que acompañó la expansión territorial.

Por su parte, el Instituto Arqueológico Alemán informó que las campañas combinan excavaciones con escaneos tridimensionales, drones y análisis de restos vegetales y animales. La cooperación incluye Karabalgasun, otra antigua capital situada unos 30 kilómetros río abajo, perteneciente al imperio uigur. Las investigaciones diferencian así ciudades y períodos que suelen quedar confundidos bajo una única imagen de la estepa.

Parte de los hallazgos puede consultarse también en el Museo Virtual del Valle del Orkhon. Ese acceso complementa la exposición presencial y permite conocer objetos con sus descripciones sin viajar a Alemania. En Berlín, la muestra abre de martes a domingo de 10 a 18; la entrada general cuesta 14 euros y la reducida, para quienes cumplen sus condiciones, 7 euros. Los lunes permanece cerrada.