Antofagasta produjo 151.900 toneladas de cobre entre julio y septiembre de 2026, un 7% más que en el trimestre anterior, impulsada por la recuperación de Los Pelambres, en Chile. La mejora no alcanzó para revertir la caída del año: entre enero y septiembre acumuló 436.900 toneladas, un 8,3% menos que en igual período de 2025. Los datos fueron difundidos este jueves 15 de octubre en el informe operativo de la compañía.
El grupo mantuvo su previsión de producción para todo 2026 entre 625.000 y 655.000 toneladas, pero elevó el rango esperado de costos antes de descontar los ingresos de subproductos. Ahora calcula entre US$2,60 y US$2,70 por libra de cobre, frente a los US$2,40 a US$2,60 anteriores. La revisión responde, según la empresa, a la persistencia de precios elevados del diésel.
Ese indicador mide el costo operativo por unidad producida. Cuando se descuentan los ingresos de metales obtenidos junto con el cobre, la previsión de costo neto permanece entre US$1,15 y US$1,35 por libra. También sigue sin cambios el presupuesto de inversiones de capital, de US$3.400 millones para este año, sin incluir Zaldívar. Son estimaciones para el cierre del ejercicio, no un balance definitivo de gastos ya ejecutados.
Los Pelambres, participada en un 60% por Antofagasta, es una operación en producción situada en la región chilena de Coquimbo. Procesa minerales sulfurados mediante molienda y flotación para obtener concentrados de cobre y molibdeno; también recupera oro y plata. En el tercer trimestre aportó 79.300 toneladas de cobre, un 17,5% más que entre abril y junio. Su desempeño tuvo un peso decisivo en el repunte del conjunto de las operaciones.
La compañía explicó que Los Pelambres completó la reducción de inventarios acumulados durante el trimestre previo y mejoró la recuperación del metal. Esos factores compensaron un menor procesamiento de mineral tras las interrupciones por el temporal de julio. El cambio en los inventarios importa para interpretar el resultado: una mejora trimestral puede incorporar material pendiente del período anterior y no implica, por sí sola, un aumento permanente de capacidad instalada.
Centinela, en la región de Antofagasta, combina producción de concentrados y cátodos de cobre. Allí continúa un conflicto laboral posterior al período medido: dos sindicatos iniciaron una huelga en octubre. Según el informe empresarial, representan aproximadamente el 20% de la dotación propia y las negociaciones siguen abiertas. Mining.com.au ubicó el inicio de la medida el 7 de octubre, después de una mediación sin acuerdo. Por su fecha, esa huelga no explica la producción contabilizada hasta septiembre.
En paralelo, avanzan ampliaciones que todavía no están terminadas. El segundo concentrador de Centinela realizó pruebas sin carga de su circuito de manejo de materiales. En Los Pelambres continuaron las obras y ensayos del nuevo ducto de concentrado y de la ampliación desaladora. La empresa prevé completar las etapas de construcción y puesta en marcha durante 2027; las pruebas parciales informadas ahora no equivalen a la entrada en producción comercial de las instalaciones completas.
El abastecimiento de agua es parte central de esas inversiones. La memoria anual 2025 de Antofagasta informa que la desaladora de Los Pelambres opera con capacidad de 400 litros por segundo y que la ampliación busca duplicarla a 800. Según su sitio corporativo, la autoridad ambiental aprobó en octubre de 2023 duplicar esa capacidad y construir el nuevo sistema de transporte de concentrado. En Centinela, el procesamiento utiliza agua de mar sin desalar. El grupo presenta estas obras como herramientas para reducir la dependencia de fuentes continentales y dar continuidad a sus operaciones. Para 2027 proyecta entre 630.000 y 690.000 toneladas de cobre, con mejores leyes del mineral en Los Pelambres que compensarían parcialmente menores leyes en Centinela.




