Las excursiones por zonas de montaña de San Juan requieren consultar el pronóstico y el estado del camino antes de salir. Una cobertura de servicio publicada este jueves recuerda que las lluvias intensas pueden provocar crecidas, desprendimientos de rocas y cambios rápidos en los senderos. La recomendación cobra especial importancia para actividades cerca de ríos y arroyos.

No es necesario que llueva en el sitio donde está un grupo para que el agua aumente. Una tormenta en sectores altos de la cuenca puede alimentar un cauce situado kilómetros más abajo. Por ese motivo, ante una alerta o señales de creciente, corresponde alejarse de las márgenes y de los cauces secos, además de seguir las indicaciones de Protección Civil y de los responsables del lugar.

La precaución también rige para el tránsito. Cuando el agua atraviesa un badén, un puente o una calzada, no se debe intentar pasar a pie ni en vehículo. La profundidad y la fuerza de la corriente pueden variar con rapidez. Que haya dejado de llover tampoco garantiza que el peligro terminó: pueden persistir barro, piedras sueltas o agua que llega desde otra zona.

Antes de iniciar una caminata, es útil informar a alguien el trayecto y la hora aproximada de regreso, estudiar la dificultad del recorrido y descargar mapas para consultarlos sin conexión. El teléfono puede ayudar en una emergencia, pero en sectores turísticos hay áreas sin señal. Una ruta que estaba transitable días atrás puede presentar obstáculos nuevos después de un episodio de erosión o tormenta.

La nota menciona la posibilidad de lluvias más frecuentes asociadas con un escenario de El Niño para el verano. Esa perspectiva estacional no debe confundirse con una alerta específica para este jueves ni con una certeza sobre cuánto lloverá en un punto particular. Cada salida necesita un pronóstico actualizado y una decisión acorde con las condiciones reales. Si empieza una tormenta durante el recorrido, la prioridad es buscar un lugar seguro lejos de cauces y zonas expuestas a desprendimientos.