ANTA Sports se convirtió el 7 de octubre en el mayor accionista de Puma tras completar la compra del 29,06% que estaba en manos de Artémis, la sociedad de inversión de la familia Pinault. La operación se cerró por 1.505,5 millones de euros en efectivo, según informó el comprador, después de obtener las autorizaciones regulatorias y cumplir las condiciones previstas. El cambio alcanza a una compañía que combina calzado de rendimiento, indumentaria deportiva y colecciones de uso urbano.
Puma confirmó el cierre desde su sede de Herzogenaurach, Alemania, y aclaró que continuará con una gestión independiente. La participación adquirida convierte a ANTA en su principal accionista, pero no representa la mayoría del capital. El grupo comprador también reiteró que, por el momento, no tiene planes de presentar una oferta para adquirir la totalidad de la empresa.
El acuerdo inicial se había comunicado el 27 de enero. Entonces, ANTA anticipaba que la operación podría concluir antes de terminar 2026 y anunciaba que la financiaría con recursos propios. La novedad de octubre es la concreción de ese compromiso: las acciones cambiaron de titular una vez superadas las condiciones de cierre. No se trata, por lo tanto, de una nueva propuesta todavía pendiente de autorización.
Ding Shizhong, presidente del directorio de ANTA Sports, presentó la inversión como una relación de largo plazo. En su explicación, el aporte del grupo se concentraría en la experiencia acumulada en venta minorista, operaciones y gestión de varias marcas. El comunicado señala que ese trabajo buscará apoyar la transformación que ya lleva adelante Puma, con respeto por su identidad y su autonomía.
Desde la compañía alemana, el director ejecutivo Arthur Hoeld valoró la llegada del nuevo accionista como un respaldo a su estrategia y a su equipo de gestión. Puma sostuvo que ambas partes explorarán áreas en las que puedan combinar capacidades. Los anuncios describen objetivos de colaboración, sin detallar todavía un programa concreto de cambios en tiendas, colecciones o cadenas de suministro.
La relación tiene interés para la industria de la moda porque reúne a dos actores del negocio de zapatillas, ropa y accesorios. Puma mantiene líneas de fútbol, running y entrenamiento, además de una oferta urbana construida alrededor de su archivo deportivo. Entre sus modelos históricos figuran Suede y Speedcat, dos nombres que la propia empresa destaca al describir su patrimonio de diseño y su presencia fuera de las competencias.
ANTA, fundada en 1991 y cotizante en Hong Kong desde 2007, trabaja con una cartera que incluye ANTA, FILA, DESCENTE, KOLON SPORT, JACK WOLFSKIN y MAIA ACTIVE, según su presentación corporativa. También es el mayor accionista de Amer Sports, grupo al que pertenecen marcas como Arc’teryx, Salomon y Wilson. Esa participación constituye otro antecedente de su expansión internacional, separado de la compra ahora completada en Puma.
Al anunciar el acuerdo en enero, ANTA había destacado la complementariedad geográfica entre su base en China y la presencia de Puma en mercados como Europa, América Latina, África e India. En octubre volvió a señalar el mercado chino entre los espacios donde espera aportar experiencia. Esas intenciones no equivalen a un anuncio de nuevos locales, disponibilidad de productos o cambios de precios en la Argentina.
En materia de gobierno corporativo, el comprador informó que buscará una representación adecuada en el consejo de supervisión de Puma. El cierre no incluyó nombres ni un calendario para esas designaciones. La siguiente etapa será observar cómo se concreta esa participación y qué iniciativas presentan las compañías, mientras Puma conserva, de acuerdo con el compromiso comunicado por ambas, una administración y una identidad de marca propias.




