Santa Fe Bio, la sociedad integrada por YPF y Essential Energy, firmó un contrato de compraventa de largo plazo con TOTSA TotalEnergies Trading para colocar la futura producción de combustibles renovables de San Lorenzo. El acuerdo anunciado el miércoles 7 de octubre aporta un comprador para la mayor parte del volumen previsto y busca facilitar el financiamiento de la reconversión industrial en esa ciudad santafesina.
El proyecto contempla una inversión superior a US$400 millones y una capacidad estimada de 170.000 toneladas anuales, consideradas en conjunto para combustible sostenible de aviación, conocido como SAF, y diésel renovable, o HVO. La cifra corresponde a la producción proyectada de la futura biorrefinería, no a un volumen que ya esté saliendo de la planta. La información difundida sitúa el inicio de operaciones hacia fines de 2029.
TOTSA, la empresa comercializadora del grupo TotalEnergies, asumió un compromiso firme de compra sobre la mayor parte de esa producción. También tendrá un derecho de preferencia para los volúmenes restantes. El destino principal serán los mercados internacionales. La presencia de un comprador de largo plazo permite dar mayor previsibilidad a las ventas previstas antes de completar las etapas de ingeniería, desarrollo y financiamiento de la instalación.
YPF vinculó expresamente el contrato con un esquema de financiamiento de proyecto, denominado «project finance». En ese tipo de estructura, los ingresos esperados de la propia iniciativa son centrales para organizar la financiación. Por eso, asegurar una salida comercial es un paso distinto de anunciar capacidad o inversión: ayuda a respaldar el negocio futuro, aunque la firma del contrato no equivale por sí sola a tener toda la obra financiada o terminada.
La iniciativa reutilizará el complejo industrial de San Lorenzo para procesar materias primas como aceites vegetales, grasas animales y residuos orgánicos. YPF y Essential Energy participan en partes iguales en Santa Fe Bio. La reconversión apunta a agregar una etapa industrial a esos insumos y producir combustibles destinados a segmentos que buscan reducir su dependencia de derivados fósiles. Los US$400 millones corresponden al desarrollo anunciado, no a ingresos de exportación ya realizados.
El mercado europeo aporta un contexto concreto para esa estrategia. El reglamento ReFuelEU Aviation exige que los proveedores incorporen una proporción creciente de combustibles sostenibles al combustible suministrado en los aeropuertos alcanzados por la norma. El piso comenzó en 2% en 2025 y la meta general para 2030 es 6%. La exigencia impulsa la demanda, aunque el acceso de cada producto depende de que cumpla los criterios regulatorios y de sostenibilidad correspondientes.
En septiembre, la Comisión Europea difundió los resultados del primer año de aplicación: durante 2025 se suministraron 39,3 millones de toneladas de combustible de aviación en los aeropuertos de la Unión, de las cuales 1,1 millones fueron SAF, equivalentes al 2,8%. El 84% del SAF utilizado se produjo dentro del bloque. Los datos muestran un mercado en expansión, pero también una oferta europea que ya ocupa la mayor parte del abastecimiento.
La sigla SAF reúne distintas vías de producción y no identifica un único combustible ni garantiza la misma reducción de emisiones en todos los casos. La normativa europea incluye combustibles sintéticos, determinados biocombustibles y productos de carbono reciclado. Para los biocombustibles de aviación exige cumplir condiciones sobre materias primas, sostenibilidad y emisiones durante el ciclo de vida, además de certificaciones. Esos requisitos serán relevantes para cualquier producción argentina que busque ingresar a ese mercado.
El paso anunciado en San Lorenzo es, por ahora, comercial y de desarrollo industrial: una sociedad local aseguró la venta futura de la mayor parte de su producción prevista. La ejecución de la reconversión y la puesta en marcha de la biorrefinería deberán transformar ese contrato en capacidad efectiva, con el horizonte operativo informado para fines de 2029.




