El Gobierno de San Juan planteó la necesidad de mejorar el acceso del vino a granel y del mosto al mercado brasileño, en medio de la campaña por el balotaje presidencial del 25 de octubre. El ministro de Producción, Gustavo Fernández, expresó ante Diario Huarpe su expectativa de que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro facilite las conversaciones con la Argentina. La barrera comercial que señaló sigue vigente y no hay una apertura anunciada en esas declaraciones.
Fernández vinculó esa posibilidad con la afinidad política del candidato brasileño con Javier Milei. Desde la Cámara de Comercio Exterior de San Juan, Antonio Giménez fue más cauteloso: dijo al mismo medio que los antecedentes no muestran cambios profundos entre gobiernos, aunque espera un intercambio más fluido. Ninguno anunció un compromiso del Gobierno brasileño ni una fecha para modificar las restricciones que afectan a esos productos.
El punto concreto es el tamaño de los envases. La Ley brasileña 7.678, en su artículo 26, establece que el vino y los derivados de la uva importados deben comercializarse en su recipiente original, sin alterar marca o clase, y en envases de hasta cinco litros. La norma rige la producción, circulación y comercialización de vino y derivados de la uva en el país vecino. Ese límite deja al comercio a granel fuera del formato previsto por la norma.
La misma ley contiene otra disposición relevante para el mosto: su artículo 4 prohíbe industrializar mosto y uvas de origen extranjero para producir vinos y derivados. Además, diferencia el mosto simple, obtenido mediante el prensado o estrujado de uvas, del concentrado, que resulta de retirar parcialmente agua a un mosto no fermentado. El debate comercial involucra, por lo tanto, productos y usos industriales específicos. Una relación política más cercana no modifica por sí misma esas condiciones legales.
El intercambio de vino entre ambos países ya cuenta con un antecedente de simplificación administrativa. El Instituto Nacional de Vitivinicultura informó que desde el 7 de enero de 2025 se pondría en funcionamiento un sistema de certificación electrónica acordado con su contraparte brasileña. El mecanismo permite que el organismo de Brasil consulte directamente la información de los certificados argentinos, en reemplazo de la documentación en papel que se utilizaba para esos controles.
Según explicó el INV al anunciarlo, la consulta anticipada de los certificados busca agilizar las gestiones, disminuir costos y reducir el riesgo de adulteración documental. La autoridad brasileña mantiene la evaluación de la información y comunica al importador la aprobación o las observaciones. La digitalización de ese trámite y una modificación del régimen de envases son cuestiones diferentes: el avance documental anunciado en 2025 no eliminó la restricción que ahora señala el ministro sanjuanino.
El planteo aparece mientras las ventas vitivinícolas argentinas muestran comportamientos distintos en volumen y facturación. Según el informe del INV difundido el 7 de octubre, entre enero y septiembre de 2026 se exportaron 1.480.437 hectolitros de vino, un 3,2% más interanual, pero su valor FOB bajó 4,7%, a 474,43 millones de dólares. El mosto concentrado sumó 72.385 toneladas y 99,55 millones de dólares, con aumentos de 20,1% y 9,2%, respectivamente. Son cifras nacionales para todos los destinos, no ventas exclusivas de San Juan a Brasil.
La próxima fecha política es el 25 de octubre. El Tribunal Superior Electoral brasileño confirmó que Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva disputarán la Presidencia en segunda vuelta. Para la producción sanjuanina, la cuestión comercial seguirá dependiendo de medidas y acuerdos verificables, más allá de las expectativas expresadas durante la campaña.




