Un comprador brasileño que trabajaba con una empresa sanjuanina pasó a abastecerse de cinco firmas de la provincia. Así lo informó este martes 13 de octubre el director de Comercio Exterior, Adrián Alonso, en una entrevista con Diario Huarpe. El funcionario presentó el caso como un resultado de las rondas de negocios. No identificó a las compañías ni precisó montos, productos o fechas de esas operaciones.
Alonso vinculó las oportunidades comerciales con la apreciación del real frente al dólar, que, según su evaluación, mejora los precios relativos de la oferta local. Mencionó al vino, las pasas, las aceitunas, el aceite de oliva y la uva de mesa. También señaló avances en controles sanitarios realizados en finca y gestiones con correos internacionales para facilitar el envío de muestras de las bodegas a posibles compradores.
Las estadísticas permiten dimensionar el mercado del vino, aunque no identificar el negocio citado por Alonso. El informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura correspondiente a septiembre de 2026 registra envíos argentinos a Brasil por 27.670 hectolitros y 9,572 millones de dólares. Todo ese volumen figura como vino fraccionado. Brasil fue el tercer destino por cantidad, detrás del Reino Unido y Estados Unidos, durante ese mes.
La apertura provincial del mismo informe muestra que San Juan exportó 4.399 hectolitros de vino por 980.000 dólares a todos los destinos. De ese volumen, 2.939 hectolitros fueron fraccionados y 1.460, a granel. Son dos recortes diferentes: la tabla brasileña reúne ventas de toda la Argentina, mientras que la sanjuanina agrupa sus mercados externos. No corresponde interpretar ninguno de esos totales como ventas exclusivas de San Juan a Brasil. El INV advierte que la información es provisoria y puede modificarse con declaraciones tardías o rectificaciones.
Para la uva fresca, el vínculo comercial tiene además un componente sanitario que comienza antes del despacho. En la convocatoria de la campaña 2026, el Senasa explicó que los productores de San Juan y Mendoza pueden utilizar el Sistema de Mitigación de Riesgo para comercializar fruta en el mercado interno o exportarla a Brasil sin el tratamiento cuarentenario con bromuro de metilo contra Lobesia botrana, siempre que cumplan las condiciones del protocolo.
El organismo indicó que ese esquema requiere trampas con atrayentes aprobados, medidas fitosanitarias y registros actualizados, con fiscalización y monitoreo durante la campaña. La cadena alcanza también a los centros de empaque, distribución, frigoríficos y fraccionadores que reciben la fruta habilitada. Para el destino brasileño se suman exigencias contra otras plagas. Por eso, el control de Lobesia es una parte de los requisitos del envío y no una habilitación comercial general.
Ese trabajo tiene un marco nacional actualizado: la Resolución 870/2026 del Senasa, publicada el 25 de septiembre, mantiene el programa de control de Lobesia y exige documentar las medidas aplicadas en los establecimientos con presencia de la plaga. El registro debe permitir identificar el lugar, su responsable y las labores realizadas. La norma prevé migrar ese libro a formato digital durante la campaña 2027 y admite transitoriamente el soporte en papel.
La resolución también establece el uso del Documento de Tránsito Sanitario Vegetal Electrónico para el movimiento de fruta de vid y pasas sin industrializar. Estos controles aportan trazabilidad a la circulación de los productos. Para los establecimientos que buscan sostener compradores en Brasil, la preparación comercial convive así con exigencias sanitarias verificables en la producción y en el traslado.




