La Cámara de Diputados de San Juan ratificó este jueves 22 de octubre un convenio entre el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para trabajar en la obtención de material de vid libre de virus. El acuerdo incluye capacitación del personal del Instituto Tecnológico y Hortícola Semillero (INSEMI), con el objetivo de que pueda desarrollar esas tareas de manera autónoma.
El convenio había sido firmado el 24 de febrero de 2026. Su aprobación legislativa se produjo durante la decimoprimera sesión ordinaria. La diputada María Lascano fue la miembro informante del proyecto. Según la reseña oficial de la Legislatura, la colaboración comprende evaluar el estado sanitario del material disponible y aplicar técnicas de cultivo de meristemas y micropropagación a variedades consideradas promisorias para la provincia. El alcance anunciado es técnico y formativo: la información publicada no detalla cantidades de plantas, un presupuesto ni un calendario de entrega a productores. Tampoco comunica que ya se hayan distribuido ejemplares obtenidos a partir de este convenio.
La micropropagación permite reproducir plantas a partir de pequeñas porciones de tejido en condiciones controladas de laboratorio. La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste explica que el procedimiento aprovecha la capacidad de determinadas células vegetales para originar una planta completa. Para eso se emplean medios nutritivos y condiciones de cultivo específicas. No se trata de sembrar semillas y esperar una combinación nueva de características, sino de multiplicar material conservando las características de la planta de origen.
Dentro de esas técnicas, los meristemas son tejidos vinculados con el crecimiento vegetal. Su utilización forma parte de las herramientas de saneamiento porque permite trabajar con zonas de la planta que pueden estar libres de determinados virus. La misma explicación académica señala que la uniformidad de las plantas reproducidas tiene ventajas para el manejo del cultivo, aunque no elimina la posibilidad de que sean susceptibles a plagas o cambios ambientales. Por eso, multiplicar material y comprobar su condición sanitaria son tareas diferentes y complementarias.
El diagnóstico de virus en vid tiene, además, antecedentes específicos en los organismos nacionales. En noviembre de 2023, el Instituto Nacional de Semillas (INASE) informó la validación de métodos moleculares realizada junto con el Laboratorio de Virología del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA. Ese trabajo permitió analizar madera de los sarmientos, sin depender exclusivamente de la presencia de hojas o de síntomas visibles. El organismo explicó entonces que la mejora acortaba los tiempos de análisis y facilitaba la certificación del material destinado a propagación.
Ese antecedente no constituye un resultado del acuerdo ratificado ahora. Ayuda a distinguir dos etapas: identificar el estado sanitario del material vegetal y obtener plantas que cumplan las condiciones buscadas. La comunicación del INASE también destacaba la necesidad de realizar muestreos antes de extraer material de propagación, para reducir la dispersión de virus mediante plantas destinadas a viveros.
La escala de la actividad explica la importancia local de estas herramientas. El informe final de cosecha difundido por el Instituto Nacional de Vitivinicultura en mayo registró 4.097.938 quintales de uva en San Juan durante 2026, frente a 18.391.299 quintales en el conjunto del país. Son datos de la vendimia ya concluida, no una proyección de los efectos del convenio. El INV presentó esas cifras al cierre de la cosecha, junto con un sistema de estadísticas diarias para los inscriptos en el organismo. La información por zona y variedad permite planificar con datos concretos sobre el volumen cosechado, sin confundirlo con la capacidad futura de producir nuevas plantas.




