El Senasa capacitó a guardaparques de la Reserva Natural Formosa para reconocer señales compatibles con el picudo rojo de las palmeras y comunicar rápidamente una sospecha. La actividad fue difundida por el organismo el 23 de octubre y forma parte de las acciones de prevención frente a una plaga que puede dañar tanto especies ornamentales como palmeras nativas del nordeste argentino.

La jornada se organizó junto con la Administración de Parques Nacionales en Ingeniero Juárez. Participaron profesionales del Centro Regional Chaco-Formosa del Senasa, que repasaron el ciclo del insecto, su situación en el país y la región, las formas de detección y los pasos para atender un aviso. La comunicación oficial no informa la fecha exacta del encuentro ni anuncia un hallazgo del insecto en esa reserva.

El foco estuvo puesto en la observación de las plantas. Entre las señales que requieren atención, el organismo enumeró el deterioro general de la corona, los daños en las hojas centrales y las perforaciones en el tronco. La recomendación es comunicar la sospecha de inmediato, en lugar de esperar a que el deterioro avance. Esos indicios orientan la vigilancia, pero no equivalen por sí solos a una confirmación de la plaga.

El picudo rojo, cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus, es un escarabajo originario del sudeste asiático. Los adultos tienen una coloración rojiza y miden entre dos y cuatro centímetros. Las hembras colocan huevos en heridas o grietas del tronco; luego, las larvas se alimentan de los tejidos internos. Ese daño puede debilitar la palmera hasta causar su muerte.

Según la información del Senasa, entre las especies afectadas se encuentran la palmera canaria y la datilera. En el nordeste, la prevención también busca proteger palmeras nativas como el pindó, el carandai y el yatay. El trabajo con guardaparques incorpora a quienes recorren habitualmente el territorio y pueden reconocer cambios en el estado de la vegetación durante sus tareas.

La Reserva Natural Formosa conserva más de 9.000 hectáreas de la ecorregión del Chaco Seco, de acuerdo con su presentación oficial. La capacitación integra una coordinación entre el organismo sanitario y la autoridad responsable de las áreas protegidas. Se inscribe en la alerta fitosanitaria nacional y en la campaña de comunicación del Senasa, que promueve los avisos tempranos como parte de la prevención.

Para quienes compran o mantienen palmeras, el organismo difundió medidas concretas. La adquisición debe hacerse en viveros habilitados y registrados ante el Senasa. También aconsejó reducir las podas al mínimo y realizarlas, preferentemente, durante los meses fríos. En cambio, desaconsejó el uso de trampas con feromonas, porque podrían atraer insectos. No se trata, por lo tanto, de un dispositivo que recomiende instalar por cuenta propia.

Otra indicación es no ingresar palmeras desde otros países, ante la presencia de la plaga en países limítrofes. Las recomendaciones apuntan tanto al movimiento de plantas como a su mantenimiento una vez instaladas. La vigilancia no se limita a observar ejemplares con daños avanzados: requiere prestar atención a las primeras alteraciones y utilizar los canales oficiales ante una duda.

Las sospechas pueden comunicarse al correo dief@senasa.gob.ar o mediante el formulario para notificar plagas ausentes en Argentina del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas. Ese aviso permite poner la situación en conocimiento de la autoridad sanitaria. La información difundida sobre Formosa corresponde a una acción preventiva y de capacitación, no a la confirmación de un nuevo foco.