La Administración de Parques Nacionales puso en marcha un plan de preparación frente a El Niño para 18 áreas protegidas del norte y el centro del país. La implementación fue comunicada el lunes 26 de octubre y contempla coordinación con otras jurisdicciones, identificación de sectores expuestos y organización de recursos para responder ante posibles crecidas y lluvias intensas.

El esquema incluye a Iguazú, Iberá, El Impenetrable, El Palmar, Pre-Delta y Ciervo de los Pantanos, entre otras áreas. También alcanza a Campo San Juan, en Misiones: pese a su nombre, no se trata de una reserva ubicada en la provincia de San Juan. Las tareas comprenden mapas de riesgo, logística de abastecimiento y asistencia, y definición de funciones operativas. Es una medida de preparación; el anuncio no equivale por sí mismo a una alerta meteorológica ni informa un cierre general de parques.

La decisión se integra al Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027. Como antecedente, el Ministerio de Seguridad informó el 15 de octubre que la Agencia Federal de Emergencias había realizado doce instancias de articulación federal desde abril. Esa estructura busca que organismos nacionales, provincias y municipios compartan información y coordinen las respuestas, en vez de trabajar con evaluaciones aisladas de un mismo fenómeno.

Entre las herramientas mencionadas por Seguridad figura un tablero del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias. Allí se reúnen pronósticos, alertas y datos territoriales e hidrometeorológicos. El organismo también comunicó la elaboración de modelos de afectación potencial para 18 municipios de seis provincias, basados en antecedentes de inundaciones. Esos municipios no deben confundirse con las 18 áreas protegidas del nuevo anuncio: son dos conjuntos distintos dentro de la preparación nacional.

El contexto técnico está desarrollado en el informe mensual de octubre de la Agencia Federal de Emergencias. En su apartado meteorológico, fechado el 21 de octubre, el Servicio Meteorológico Nacional describió condiciones de El Niño de fuerte intensidad. Para el trimestre octubre, noviembre y diciembre, el documento asignó una probabilidad del 100% a la continuidad de la fase cálida. Esa cifra corresponde al estado del fenómeno en el Pacífico y no significa que vaya a llover todos los días ni que todas las localidades tengan igual riesgo.

El mismo informe señala mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las habituales en el Litoral y otros sectores del país. Sin embargo, advierte que las previsiones trimestrales describen promedios: no determinan la intensidad o el momento de una tormenta particular. Por eso recomienda complementar esa información con los pronósticos diarios y semanales y con el sistema de alerta temprana. La escala climática sirve para preparar recursos; la meteorológica permite seguir situaciones concretas.

El seguimiento incorpora además los niveles y tendencias de los ríos, a cargo del Instituto Nacional del Agua, y observaciones satelitales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. La página de divulgación del INA reúne boletines semanales y el informe mensual, con las fechas de emisión identificadas. Su boletín número ocho fue publicado el 22 de octubre y reúne pronósticos emitidos al día 20: esas referencias temporales son necesarias para no presentar una evaluación anterior como una observación del día.

La combinación de esos insumos permite a las jurisdicciones comparar escenarios, planificar y actualizar decisiones. Para el público, la distinción es igualmente importante: la preparación institucional anticipa necesidades, mientras que las condiciones de acceso y las medidas concretas deben seguirse en los avisos vigentes de cada área protegida y en las comunicaciones meteorológicas oficiales.