La remuneración del trabajo asalariado representó el 42,9% del valor agregado bruto de la economía argentina durante el segundo trimestre de 2026. La participación bajó 2,43 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, según el informe que el INDEC publicó el 15 de octubre. En paralelo, el excedente de explotación bruto alcanzó el 44,7%, con una suba interanual de 2,83 puntos.

La comparación corresponde a abril, mayo y junio y surge de la Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra. Se trata de estimaciones provisorias para el conjunto del país. El relevamiento permite observar cómo se distribuye el valor agregado entre distintas formas de remuneración y excedentes, pero no describe el ingreso disponible de cada hogar ni constituye una medición particular de San Juan.

El componente asalariado comprende los sueldos y salarios, tanto en dinero como en especie, y las contribuciones sociales que pagan los empleadores. Incluye empleo registrado y no registrado, además del sector público. Por eso, el porcentaje informado no equivale únicamente a los salarios que las personas reciben de bolsillo: su definición es más amplia y responde a las reglas de las cuentas nacionales.

En pesos corrientes, esa remuneración creció 29,6% respecto del segundo trimestre de 2025. Sin embargo, el aumento nominal convivió con una pérdida de participación dentro del total. Son dos comparaciones diferentes: una mide la variación del monto y la otra, su peso relativo en la generación de valor. El dato de distribución, por sí solo, tampoco permite calcular cuánto cambió el poder de compra de un sueldo individual.

El descenso de la participación asalariada tuvo una contribución de 1,81 puntos porcentuales del sector privado y de 0,62 puntos del público. Entre las actividades, el INDEC destacó las incidencias negativas de la industria manufacturera, con 0,54 puntos; la administración pública y defensa, con 0,41; y el comercio mayorista, minorista y las reparaciones, con 0,38 puntos. Esas cifras expresan aportes al cambio total, no caídas porcentuales de los salarios de cada rama.

El excedente de explotación bruto, por su parte, es un saldo contable de las empresas constituidas en sociedad. No debe interpretarse como ganancia neta disponible para sus dueños. Su cálculo tiene un alcance específico y se realiza antes de considerar determinados intereses, rentas y otros ingresos o gastos financieros. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura y la explotación de minas y canteras aportaron, cada una, 1,24 puntos a la suba de su participación.

Otro componente, el ingreso mixto bruto, concentró el 13,2% del valor agregado y perdió 0,40 puntos frente a un año atrás. Comprende actividades de hogares y empresas no constituidas en sociedades en las que no puede separarse con precisión la remuneración del trabajo del propietario del rendimiento de su actividad empresarial. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción representaron un saldo negativo de 0,9%.

El informe también estimó 22,566 millones de puestos de trabajo, un crecimiento interanual de 0,5%. Los puestos asalariados registrados disminuyeron 1,4%, mientras que los no registrados aumentaron 0,5% y los no asalariados, 3,9%. La cantidad de puestos no coincide necesariamente con la de personas ocupadas: alguien que trabaja para más de un empleador puede figurar en más de un puesto.

Las horas efectivamente trabajadas aumentaron 1,2% en el conjunto de la economía. Dentro del segmento no asalariado, la suba fue de 6,3%. La publicación combina encuestas del INDEC y registros administrativos, entre ellos los del sistema previsional y los gobiernos. Sus resultados deben leerse con el período y las definiciones del relevamiento, y podrán revisarse cuando se incorpore nueva información a las estimaciones provisorias.