La inversión en infraestructura para inteligencia artificial está sosteniendo una parte importante del crecimiento del comercio internacional, según la actualización de octubre del DHL Globalization Tracker. El estudio, presentado el 7 de octubre y elaborado por Steven A. Altman y Caroline R. Bastian, de la escuela de negocios Stern de la Universidad de Nueva York, sitúa el indicador de integración mundial en un máximo de 25,8% para 2025. El trabajo fue encargado por la empresa logística DHL.
La medición reúne comercio, capital, información y movimientos de personas. Ese 25,8% corresponde a una escala del índice: cero representa la ausencia de flujos entre países y cien un escenario en el que las fronteras y las distancias no los condicionan. No significa que el comercio haya crecido 25,8% ni que esa proporción describa por sí sola las exportaciones mundiales. Los cuatro grupos de actividad aumentaron su internacionalización durante 2025, con la información como el más integrado y los movimientos de personas como el menos integrado.
El informe también señala que los bienes necesarios para desarrollar inteligencia artificial explicaron el 42% del crecimiento del comercio de mercancías en 2025 y cerca del 76% durante el primer trimestre de 2026, sobre la base de investigaciones de la OMC y la OCDE. Se trata de la contribución al aumento total, no de la proporción que esos productos representan en todo el comercio. Entre ellos aparecen semiconductores y equipos de transmisión de datos: la expansión de los servicios digitales necesita componentes físicos y cadenas de abastecimiento internacionales.
La evolución regional fue desigual. Entre enero y mayo de 2026, el valor del comercio de Asia Oriental y el Pacífico subió 24% frente al mismo período de 2025, por delante de Europa, con 12%, y África subsahariana, con 11%. En la primera región, la proporción del intercambio realizado entre sus propios países pasó del 57% en 2025 al 60% en esos cinco meses. Son mediciones en dólares corrientes, por lo que no deben interpretarse como aumentos equivalentes de las cantidades transportadas.
Para el período 2026–2029, el trabajo combina pronósticos del FMI, Economist Intelligence Unit, Oxford Economics y S&P Global Market Intelligence. El resultado es una expansión anualizada esperada de 3,4% del volumen comercial, frente al 2,7% observado en 2016–2025. Es una proyección compuesta, sujeta a revisión. La concentración del crecimiento en productos ligados a la inteligencia artificial también representa un riesgo: una desaceleración de esa inversión podría restar dinamismo al intercambio, junto con nuevas barreras y alteraciones de rutas comerciales.
Otro resultado distingue la relación entre Estados Unidos y China del conjunto de la economía internacional. El comercio directo entre ambos pasó de representar el 3,5% del intercambio mundial en su máximo de 2015 al 1,6% entre enero y mayo de 2026. Los investigadores observan, sin embargo, que los aliados cercanos de Estados Unidos conservaron gran parte de sus vínculos con China. Además, bienes adquiridos a terceros países pueden contener materiales o componentes chinos, de modo que el origen del envío no agota la descripción de una cadena productiva.
La base de datos se actualizó hasta septiembre y combina períodos diferentes: llega a mediados de 2026 en varios flujos comerciales y de inversión, y utiliza resultados anuales de 2025 para otras categorías. El cambio de nombre, desde Global Connectedness Tracker a Globalization Tracker, mantiene el enfoque previo. Su plataforma permite explorar gráficos por país y región y descargar datos, una herramienta para contrastar el panorama general con mercados concretos sin asumir que todas las economías avanzan al mismo ritmo.




