La industria argentina utilizó el 58,5% de su capacidad instalada en agosto de 2026, informó este jueves el INDEC. El nivel quedó 1,1 puntos porcentuales por debajo del mismo mes del año pasado, cuando había alcanzado el 59,6%. Frente a julio, en cambio, el indicador avanzó tres décimas: ese mes las plantas habían operado al 58,2% de su potencial. La mejora mensual convivió así con un retroceso en la comparación interanual.

El resultado supone que el 41,5% de la capacidad productiva relevada permaneció sin utilizar. La cifra describe el aprovechamiento de las instalaciones y no equivale a contar máquinas apagadas ni a medir directamente empleos. Para construir el indicador, el organismo consulta un panel de entre 600 y 700 empresas y calcula la producción máxima que cada sector puede alcanzar con su estructura disponible. El cálculo contempla los turnos posibles y las paradas necesarias para mantenimiento.

La diferencia entre actividades fue amplia. Cinco de los doce bloques trabajaron por encima del promedio general: refinación de petróleo, con 88,8%; industrias metálicas básicas, con 70,1%; alimentos y bebidas, con 66,4%; sustancias y productos químicos, con 65,2%; y papel y cartón, con 61,3%. El liderazgo de las refinerías estuvo asociado a un mayor procesamiento de crudo respecto de agosto de 2025, cuando el uso de sus instalaciones había sido del 86,1%.

En el extremo de utilización más baja apareció la metalmecánica, sin incluir automotores. Ese bloque operó al 35,9%, frente al 44,6% de un año antes: una diferencia de 8,7 puntos porcentuales. El informe relacionó el descenso principalmente con la fabricación de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico. En el mismo período, el índice de producción industrial registró caídas interanuales de 37,9% y 28%, respectivamente, en esas dos actividades.

Las terminales automotrices utilizaron el 46,2% de su capacidad, contra el 53,3% de agosto del año pasado. El INDEC vinculó esa baja con la reducción de la cantidad de vehículos fabricados. También retrocedieron los productos minerales no metálicos: su nivel pasó de 58,5% a 54,5%, fundamentalmente por la disminución en la elaboración de cemento y vidrio. Son resultados sectoriales nacionales; el informe no presenta una medición específica de las fábricas de San Juan.

Otros cuatro bloques quedaron por debajo del promedio industrial: edición e impresión, con 53,4%; textiles, con 44,6%; tabaco, con 44,4%; y caucho y plástico, con 40,9%. Que una actividad opere debajo del nivel general no significa, por sí solo, que haya retrocedido frente al año anterior: son comparaciones distintas. La posición dentro del ranking muestra el uso relativo de las instalaciones, mientras que la evolución requiere contrastar cada serie con el período correspondiente.

En alimentos y bebidas, el movimiento interanual fue pequeño: de 66,6% a 66,4%. El organismo señaló como principal factor la caída de la producción de carne vacuna, que fue del 8,1% interanual. En químicos ocurrió lo contrario: el aprovechamiento subió desde 60,1% a 65,2%, acompañado por una mayor elaboración de detergentes, jabones y productos personales, cuya producción creció 6% frente a agosto de 2025.

La serie de 2026 comenzó en 53,9% en enero y llegó a 59,9% en abril, antes de alternar subas y bajas hasta agosto. Todos esos valores tienen carácter provisorio. Para interpretar los alcances del relevamiento también importan sus exclusiones: alimentos y bebidas no incorpora la capacidad instalada de la actividad vitivinícola ni de los ingenios azucareros, y el bloque químico no incluye a la industria farmacéutica. Por eso, el dato general no permite trasladar automáticamente sus resultados a esas producciones.