El indicador de confianza empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -18,9% en septiembre, informó el INDEC este martes 20 de octubre. El resultado mejoró frente al -20,2% de agosto, pero continuó en terreno negativo. La encuesta también mostró que el 48,4% de las empresas consideró que su cartera de pedidos estaba por debajo de lo normal.

La cifra de confianza no representa una caída interanual de la producción del 18,9%. Es un indicador construido a partir de opiniones empresariales sobre los pedidos, los stocks y las perspectivas de producción. El cambio respecto de agosto equivale a una mejora de 1,3 puntos porcentuales, sin que eso permita afirmar por sí solo que aumentó la actividad fabril.

El relevamiento combina la evaluación de septiembre con las expectativas para octubre-diciembre de 2026. Su cobertura es nacional y las series comenzaron en enero de 2025. Los resultados describen percepciones y planes de las empresas: complementan las estadísticas de producción, pero no las sustituyen ni anticipan con certeza lo que ocurrirá durante el trimestre.

Los pedidos y la demanda interna

Además del 48,4% que informó pedidos inferiores a lo habitual, un 48,6% consideró normal su cartera y apenas un 3% la evaluó por encima de ese nivel. El balance publicado por el organismo fue de -45,5%. El informe aclara que las sumas y diferencias pueden no coincidir exactamente al operar con los valores exhibidos, debido al redondeo de las cifras.

Cuando se consultó por el principal factor que limita la capacidad para aumentar la producción, la demanda interna insuficiente concentró el 54% de las respuestas. Tres meses antes había sido mencionada por el 52,1%. La competencia de productos importados reunió el 9,9% y la incertidumbre económica, el 6,7%. Son obstáculos señalados por las empresas, no una medición directa del efecto individual de cada factor sobre el volumen producido.

La situación de los stocks fue distinta: el 62,7% calificó como adecuado el volumen de productos terminados, el 21,2% lo ubicó por encima de lo adecuado y el 16% por debajo. Este componente integra el cálculo de confianza junto con los pedidos actuales y las expectativas de producción. Por eso, el indicador resume varias dimensiones y no puede leerse como una única respuesta sobre optimismo o pesimismo.

Qué esperan para el último trimestre

Para octubre-diciembre, el 67,5% de las industrias previó mantener su volumen de producción, el 19,3% anticipó una disminución y el 13,2% esperaba aumentarlo. El balance entre las respuestas de crecimiento y caída fue negativo en 6,1 puntos. La estabilidad fue la opción mayoritaria, aunque entre quienes proyectaban cambios predominó la expectativa de reducción.

En los pedidos de la demanda interna, el 63% no esperaba variaciones, el 24,3% preveía una baja y el 12,7% una suba. Las exportaciones mostraron una distribución diferente: el 66,1% anticipó estabilidad, el 17,9% crecimiento y el 16,1% una disminución. La encuesta no convierte esas expectativas en pronósticos de ventas ni informa qué volumen exportará cada empresa.

También predominaron las respuestas de continuidad en materia laboral. El 81,3% esperaba mantener la cantidad de empleados, el 13,9% reducirla y el 4,9% aumentarla. Para las horas del personal afectado a la producción, el 76,3% proyectó estabilidad, el 17,1% una reducción y el 6,6% un incremento. No se trata de despidos ya concretados ni de una estimación de puestos perdidos.

El INDEC consulta a directivos y responsables de producción, ventas o finanzas con conocimiento del negocio. El objetivo es captar mensualmente su evaluación de la situación y sus perspectivas de corto plazo. En septiembre, esa lectura dejó una mejora limitada del indicador general, junto con una demanda interna que siguió siendo el principal condicionante declarado para ampliar la producción.