Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), renovó este domingo 11 de octubre el pedido a los países miembros para acelerar las entregas pendientes de sus reservas de emergencia, priorizando el diésel. Lo hizo mediante una comunicación a los gobiernos ante el endurecimiento del mercado internacional.
La comunicación distingue dos tareas. A los gobiernos que todavía tienen entregas pendientes del compromiso asumido en marzo les solicita analizar si pueden acelerarlas, con prioridad para el diésel. A todos los miembros, incluidos los que ya cumplieron, les propone estudiar aportes adicionales y precisar cantidades y plazos si consideran necesario realizarlos. La carta abre esa evaluación; no fija un nuevo volumen colectivo aprobado.
La intervención llega después del acuerdo del G7 del 2 de octubre. En esa oportunidad, sus líderes fijaron una liberación coordinada de 100 millones de barriles durante cuatro meses, dentro de la aplicación de los compromisos de marzo, con una entrega importante de diésel en los primeros veinte días. También habían previsto discutir aportes adicionales.
El pedido se apoya en la reunión realizada el miércoles 7 de octubre, cuando los gobiernos respaldaron una ejecución más rápida de las liberaciones ya anunciadas. En ese balance, la AIE informó que se habían volcado al mercado alrededor de 325 millones de barriles y que los compromisos todavía pendientes representaban aproximadamente otros 100 millones. Algunos países ya habían entregado más de lo prometido inicialmente, por lo que el avance agregado convive con obligaciones que otros miembros aún deben completar.
La capacidad disponible es mayor que ese saldo. Según el mismo informe del 7 de octubre, los gobiernos miembros conservaban reservas públicas de emergencia equivalentes a unos 1.100 millones de barriles de petróleo, incluidos más de 200 millones de barriles de diésel. Esa cifra describe existencias disponibles para una eventual respuesta: su utilización requiere las decisiones correspondientes. El organismo aseguró que mantiene el seguimiento de las entregas y de las condiciones del abastecimiento.
El antecedente central es la acción coordinada del 11 de marzo de 2026. Ese día, los 32 miembros de la AIE acordaron por unanimidad poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de sus reservas, ante las interrupciones del abastecimiento internacional. Fue la mayor liberación acordada en la historia de la agencia. Su aplicación contempló calendarios adecuados a las circunstancias de cada país, junto con medidas de emergencia complementarias. La intervención fue la sexta desde la creación de la institución, en 1974.
Las reservas forman parte de un mecanismo de seguridad energética. La política de la AIE establece para sus integrantes una obligación de almacenamiento equivalente, como mínimo, a 90 días de importaciones netas de petróleo. Los países pueden cumplirla mediante existencias públicas, de agencias especializadas o de empresas, y combinar crudo con productos refinados. El sistema está pensado para amortiguar interrupciones repentinas del suministro mediante una oferta adicional o medidas que reduzcan la demanda. El propio organismo aclara que esa herramienta no reemplaza la gestión del abastecimiento a largo plazo.
El foco en el diésel responde a una presión específica dentro del mercado petrolero. En un análisis del 18 de septiembre, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) vinculó la escasez relativa de destilados con una menor actividad de refinación en Rusia, China y Medio Oriente. Explicó que el precio final combina el valor del crudo, los márgenes de refinación y venta, los costos de distribución y los impuestos. También advirtió que un combustible más caro puede elevar los costos del transporte de cargas por carretera y ferrocarril.
El alcance económico excede a los automóviles particulares. La EIA describe el uso del diésel en camiones, trenes, embarcaciones y colectivos, además de maquinaria agrícola y de construcción. También alimenta generadores que sirven como respaldo eléctrico en industrias, hospitales y otros edificios. Esa variedad de aplicaciones explica por qué la disponibilidad de este combustible importa tanto para el traslado de mercadería como para actividades productivas y servicios esenciales.
El próximo punto de control será la reunión del Consejo de Administración de la AIE del jueves 15 de octubre. Allí se revisarán las entregas y las evaluaciones de los gobiernos.




