Indonesia pasó a encabezar el programa de embarques de trigo argentino, con 252.700 toneladas previstas sobre un total de 588.100 toneladas al 15 de octubre. El dato fue publicado este viernes por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y representa el 43% de los compromisos relevados. Brasil aparece detrás, con 206.500 toneladas. Se trata de mercadería programada para embarcar, por lo que las cifras no deben confundirse con exportaciones ya concretadas.
El movimiento llega en el tramo final de la campaña 2025/26. La BCR contabilizó 23,2 millones de toneladas de trigo comercializadas, con precio firme para el 94% de ese volumen. Aun así, estimó que quedan más de 4,5 millones de toneladas por vender, una vez descontado el uso como semilla. Son dos mediciones diferentes: la comercialización refleja negocios sobre el cereal, mientras que el programa portuario muestra compromisos de salida al exterior. Su evolución permite observar tanto la disponibilidad pendiente como la demanda exportadora.
Brasil sigue siendo una referencia importante para el trigo argentino, aunque esta vez no lidere los próximos embarques. La Compañía Nacional de Abastecimiento brasileña (Conab) informó el jueves que la cosecha de trigo de 2026 alcanzó el 40,3% del área. Su proyección de producción es de 5,7 millones de toneladas, un 27,2% menos que en el ciclo anterior. El organismo atribuyó la caída esperada a una menor superficie y a una reducción de la productividad. El resultado final todavía dependerá del avance de la recolección.
La cifra de Conab describe específicamente al trigo y no una contracción de toda la agricultura brasileña. En el mismo informe, el organismo estimó una producción total de granos de 367,1 millones de toneladas para la campaña 2026/27, con un crecimiento del 1,4%. Esa diferencia importa para interpretar la oportunidad comercial: la necesidad potencial de abastecimiento de un producto no puede deducirse del volumen agregado de todas las cosechas.
En su análisis del 16 de octubre, CREA consideró que Brasil podría importar al menos 8,5 millones de toneladas de trigo y señaló una oportunidad para la oferta argentina. Esa cifra es una proyección del análisis sectorial, no un anuncio de compras ya cerradas. El informe también advirtió sobre el riesgo que presentan los excesos de lluvia para la calidad del cereal brasileño, una variable que puede influir en las necesidades de abastecimiento de los molinos.
Para la nueva cosecha argentina 2026/27, CREA trabajó con una estimación de 23,4 millones de toneladas y señaló que, al 7 de octubre, solo el 15% tenía precio fijado. Esa campaña debe distinguirse de la 2025/26 que aparece en el balance comercial de la BCR. La coexistencia de mercadería remanente y producción próxima a ingresar obliga a mirar las fechas de entrega: un mismo precio o volumen no describe por sí solo las condiciones de todo el mercado.
Las ofertas abiertas en Rosario muestran esa diferencia temporal. En la rueda del jueves 15, la BCR informó una referencia de US$230 por tonelada para entrega inmediata hasta el 20 de octubre. Para noviembre registró US$225 y para diciembre, US$220. Las posiciones de enero y febrero se ubicaron en US$230, y marzo en US$235. El reporte indicó que esas condiciones se mantuvieron sin variaciones respecto de la jornada anterior.
Esos valores corresponden a propuestas de compra de una rueda determinada, no a un precio garantizado para cualquier operación futura. El panorama combina una demanda externa activa, una cosecha brasileña proyectada a la baja y distintos plazos de entrega en el mercado local. El seguimiento de los embarques efectivamente realizados y de los resultados de la cosecha permitirá medir cuánto de esa expectativa se convierte en ventas concretas.




