La demanda minera ya ocupa una parte importante del alojamiento de Iglesia: el municipio estima que cerca del 30% de unas 2.100 plazas está alquilado a empresas. El dato fue informado a Tiempo de San Juan y publicado este sábado 24 de octubre, en un escenario que combina ingresos para los prestadores con interrogantes sobre la disponibilidad para el verano.

El movimiento se concentra en Rodeo y Las Flores. Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio y propietario de Estancia Guañizuil, ubicó entre US$1.500 y US$3.000 mensuales el alquiler empresarial de una cabaña equipada para cinco personas, sin hotelería. Para visitantes, prestadores mencionaron alrededor de $80.000 por noche para seis personas: son modalidades y capacidades distintas, no tarifas directamente comparables.

Grau informó que construye nueve cabañas para pasar de 45 a 90 camas y espera que la minería absorba prácticamente toda la ampliación. Es una expectativa, no una ocupación confirmada. El municipio recibió consultas para el verano 2026/2027, pero todavía aguarda reservas más concretas. La asociación reclama planificación territorial para acompañar esa transformación sin desplazar al turismo recreativo.

La situación tiene un antecedente durante el invierno. En una entrevista de julio con Tiempo Streaming, Fany Pernas, secretaria de Turismo, Cultura y Deporte de Iglesia, describió una mayor circulación de trabajadores y técnicos relacionados con la minería. Ese movimiento, sostuvo, llegaba tanto a los alojamientos como a restaurantes y comercios, con actividad en meses tradicionalmente menos concurridos por turistas.

La funcionaria explicó entonces que los registros municipales, iniciados en 2022, mostraban un aumento de establecimientos y plazas. Aclaró, sin embargo, que todavía no se advertían grandes inversiones hoteleras. También destacó la aparición de restaurantes, comedores y otras propuestas gastronómicas para una población que permanece temporalmente o se instala en el departamento.

En esa misma cobertura de julio, prestadores señalaron que empresas subcontratistas tomaban cabañas, salones y terrenos para alojar personal o desarrollar sus tareas. Rodeo aparecía como un centro de esa demanda. El antecedente ayuda a distinguir dos procesos: más movimiento económico durante el año y una oferta turística que debe distribuir su capacidad entre visitantes y contratos empresariales. Ninguno implica, por sí solo, que todos los alojamientos estén completos.

El mercado de terrenos también aportó señales durante agosto. Leonardo Pérez Tinto, vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios, señaló a Tiempo de San Juan que había pedidos y operaciones de empresarios sanjuaninos y de otras provincias. El interés se concentraba en Rodeo y Las Flores, pero con un destino diferente al de las vacaciones: galpones, talleres y módulos de oficinas.

El dirigente vinculó esas búsquedas con servicios y logística para la actividad minera. En aquel momento distinguió un aumento del movimiento comercial de una suba de precios: según su descripción, seguía existiendo tierra disponible y la mayor demanda todavía no se había traducido en un encarecimiento generalizado. Esa observación corresponde a agosto y no constituye una tasación actual.

Los antecedentes muestran que la competencia por espacios no se limita a las camas. También comprende inmuebles para trabajar y prestar servicios. No son mediciones equivalentes: una cama para huéspedes no representa lo mismo que un terreno destinado a instalar talleres o una oficina para una contratista. Para el verano, la disponibilidad efectiva dependerá de las reservas y de cómo cada establecimiento organice ambos tipos de alojamiento.