El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria informó que, en lo que va de 2026, desnaturalizó 68 toneladas de productos transportados de manera irregular en Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. El balance, difundido el 23 de octubre, reúne resultados de 18 operativos en rutas de las tres provincias y corresponde a la jurisdicción del Centro Regional NOA Sur.
El total se compone de 45 toneladas de productos de origen vegetal y 23 toneladas de productos y subproductos de origen animal. A esas cantidades se agregan 30.000 unidades de material de propagación. Son dos formas distintas de medir las cargas: las unidades de plantas u otros materiales destinados a reproducirlas no forman parte de las 68 toneladas. El organismo presentó las cifras como un acumulado del año, no como el resultado de un único procedimiento reciente.
Los controles abarcaron transportes de animales vivos, vegetales y agroalimentos. Según explicó el Senasa, el objetivo es proteger las condiciones sanitarias de la producción agropecuaria y la inocuidad de los alimentos que llegan a los consumidores. El comunicado no identifica empresas ni transportistas y tampoco distribuye las cantidades retiradas por provincia o por tipo de infracción. Por eso, el balance regional no permite atribuir esos volúmenes a una localidad o a una firma determinada.
Como antecedente, el organismo informó que durante 2025 se habían decomisado y desnaturalizado 30 toneladas de productos vegetales y dos toneladas de productos y subproductos animales en esa misma jurisdicción. Esos resultados surgieron de 28 operativos. La comparación requiere conservar una diferencia: el registro anterior corresponde al año completo, mientras que el de 2026 todavía es parcial. Tampoco se informa cuántos vehículos fueron inspeccionados en cada período, un dato necesario para calcular la proporción de transportes con irregularidades.
La tarea regional se organiza mediante barreras zoofitosanitarias que reúnen personal de Sanidad Animal, Protección Vegetal e Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. También participan agentes de las oficinas locales. Esta composición permite revisar en un mismo puesto diferentes tipos de cargas, en lugar de limitar la inspección a una sola actividad productiva. El esquema combina puestos fijos y móviles con herramientas tecnológicas de monitoreo que complementan la revisión física.
La ubicación de los operativos no es siempre la misma. El centro regional prepara un cronograma con rotación por las rutas de su jurisdicción y selecciona los lugares según la época del año y los movimientos de animales o de cultivos. Además de aplicar medidas correctivas cuando corresponde, los agentes explican las normas a productores y transportistas. El informe no publica un calendario de futuros controles ni detalla los equipos tecnológicos utilizados.
La documentación es una parte de la revisión, pero no la única. En su información sobre controles en ruta, el Senasa explica que también se observan el estado y el acondicionamiento de la carga, la higiene del vehículo, su distribución y el funcionamiento de los equipos de frío cuando son necesarios. Asimismo, se verifica que los productos no compartan el espacio con mercadería que pueda contaminarlos y que el vehículo tenga la habilitación exigible.
Para el traslado de animales, el organismo contempla la verificación del Documento de Tránsito Electrónico y de las caravanas; para determinados productos vegetales, del Documento de Tránsito Vegetal Electrónico y los rótulos. Los transportes de animales vivos también deben cumplir condiciones de bienestar y presentar el certificado de lavado y desinfección. Quienes necesiten revisar la situación de su vehículo pueden consultar la habilitación por dominio en el sitio del Senasa o dirigirse a la oficina local de su jurisdicción.




