Un estudio del INTA encontró que la carne de novillos terminados con remolacha forrajera en pastoreo directo presentó más del doble de ácidos grasos omega-3 que la de animales alimentados con una dieta de engorde a corral basada en maíz. Los resultados, difundidos el 13 de octubre, corresponden a los valles irrigados de la Norpatagonia y forman parte de una primera evaluación sobre la calidad del producto obtenido con este cultivo.
El trabajo reunió a la Agencia de Extensión Rural Valle Medio, la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior y el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, en Castelar. Los equipos compararon muestras mediante análisis físicos y químicos. María Gabriela Garcilazo y Verónica Favere, especialistas de las unidades patagónicas, explicaron que la alternativa permite aprovechar un recurso disponible durante el otoño y el invierno, cuando disminuye la oferta de otros forrajes.
La principal diferencia apareció en la composición de la grasa. Además del mayor contenido de omega-3, la relación entre omega-6 y omega-3 pasó de valores superiores a cinco en la dieta con maíz a menos de tres en la de remolacha. La cantidad total de grasa fue similar, aunque ligeramente inferior en el segundo tratamiento. Se trata de mediciones de las muestras analizadas, no de un ensayo clínico sobre los efectos de consumir esa carne.
Los investigadores también observaron cambios en el aspecto del producto. La carne proveniente de novillos alimentados con remolacha resultó más oscura. En la escala instrumental utilizada quedó en la categoría “muy roja”, frente a “roja” para la dieta con maíz. Garcilazo señaló que ese color puede encontrarse en animales criados a pastoreo y no constituye por sí mismo un defecto. La grasa de cobertura, en cambio, mantuvo una coloración blanquecina semejante en ambas dietas.
En la evaluación de terneza, la remolacha mostró una tendencia a producir carne algo más firme. Los dos tratamientos permanecieron por debajo del umbral que el equipo utiliza como referencia de rechazo por dureza. También se analizaron la retención de agua y las pérdidas durante la cocción. Garcilazo aclaró que los resultados todavía no son determinantes y que hace falta continuar las evaluaciones, una precaución importante para interpretar esta primera comparación.
La posibilidad productiva está vinculada con la época del año. La remolacha puede aprovecharse mediante pastoreo directo en otoño e invierno, durante el período de menor disponibilidad forrajera. Según el INTA, eso permitiría terminar novillos en la propia región sin recurrir necesariamente al encierre ni trasladar la hacienda. El organismo señala un costo de engorde inferior al de la dieta con maíz, aunque la comunicación del estudio no publica un presupuesto actualizado que permita calcular ese ahorro para cada establecimiento.
El cultivo ya tenía antecedentes de evaluación en Río Negro y el sur bonaerense. En un informe de septiembre de 2022, el INTA Valle Inferior destacó la combinación de energía en el bulbo y proteína en las hojas. También advirtió que los animales necesitan un período de acostumbramiento de entre veinte y treinta días para aprender a consumirlo y adaptar su digestión. Su aprovechamiento exige controlar la superficie disponible mediante cercos y atender malezas y plagas.
En febrero de 2023, otro reporte institucional describió el intercambio de técnicos argentinos con productores de España para mejorar la siembra, la fertilización y el manejo del pastoreo. Esa experiencia integra el trabajo previo de adaptación del cultivo a los ambientes patagónicos. El nuevo análisis añade información sobre la carne obtenida, además de los rindes y la alimentación del rodeo: el próximo paso señalado por las investigadoras es ampliar las evaluaciones para comprobar la consistencia de los resultados.




