El Fondo Monetario Internacional redujo a 2,1% su previsión de crecimiento para la Argentina en 2026, frente al 3,5% que calculaba en julio. También bajó la proyección de 2027, de 4% a 3,5%. Las nuevas estimaciones del informe de Perspectivas de la Economía Mundial, difundidas este martes durante las reuniones anuales del organismo en Bangkok, describen una expansión más lenta que la esperada a mitad de año.

La revisión para este año equivale a 1,4 puntos porcentuales. Entre las tres mayores economías latinoamericanas que el Fondo había individualizado en su actualización de julio, la Argentina recibió el recorte más pronunciado. El pronóstico sigue siendo de crecimiento: una corrección a la baja de la tasa no significa que el organismo esté anticipando una caída del producto en 2026.

La economista del FMI Petya Koeva-Brooks vinculó el ajuste con la menor actividad observada hasta el tercer trimestre y una demanda interna más débil. Según explicó la funcionaria, a ese escenario se suman condiciones financieras todavía restrictivas y cambios estructurales en la economía. El diagnóstico apunta tanto al desempeño ya observado como a las condiciones para los meses restantes, y no atribuye toda la revisión a un único factor externo.

El organismo espera que la inflación media sea de 32,5% este año y de 21,2% en 2027. Son valores superiores a las estimaciones de 30,4% y 15,7% que había publicado antes. Se trata de promedios anuales, una medida distinta de la variación entre diciembre y diciembre: no corresponde comparar ambos indicadores como si fueran el mismo dato ni presentar esa cifra como la inflación de un mes.

En materia laboral, el informe proyecta una tasa de desocupación de 7,6% para 2026 y de 7,1% para el año próximo. A la vez, prevé un saldo positivo de cuenta corriente equivalente al 0,6% del producto en ambos años. Esa cuenta resume intercambios corrientes con el exterior; no es el resultado fiscal del Estado ni una estimación de reservas del Banco Central.

Koeva-Brooks señaló que el Fondo espera una recuperación de la actividad desde el último trimestre de 2026, con mayor fortaleza posterior. Entre los factores mencionados en su explicación figuran una evolución favorable de los términos de intercambio, el alivio de las condiciones financieras y una recuperación de la inversión. Las exportaciones agrícolas y energéticas forman parte de ese escenario esperado, no de un resultado que ya esté asegurado.

El recorte argentino se inscribe en una revisión regional. Para América Latina y el Caribe, el FMI calcula ahora una expansión de 2,3% en 2026, una décima por debajo de julio, y de 2,5% en 2027, dos décimas menos. Brasil también recibió ajustes negativos, mientras que México tuvo una mejora para este año. Las diferencias muestran que el impacto económico del encarecimiento de la energía no es uniforme entre países.

A escala mundial, el panorama combina crecimiento con presiones sobre los precios. El Fondo prevé una expansión de 3,1% este año y 3,4% el próximo. El organismo identificó entre los riesgos una prolongación de la guerra en Medio Oriente y una corrección abrupta de las expectativas sobre la inteligencia artificial. Son escenarios de riesgo: no deben confundirse con hechos futuros confirmados ni con una predicción única e invariable.

Las cifras difundidas hoy son proyecciones sujetas a revisión, no mediciones definitivas del cierre del año. Para evaluar su cumplimiento habrá que contrastarlas con los próximos datos de actividad, precios y empleo, cuidando que cada comparación utilice el mismo período y la misma definición estadística.