Luis Caputo defendió este jueves 15 de octubre el programa económico del Gobierno ante un panel internacional en Tailandia y afirmó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podría movilizar US$200.000 millones durante los próximos años. El ministro presentó esa cifra como parte de sus expectativas sobre inversión y crecimiento. La comunicación oficial de su exposición no incluyó un listado de operaciones, desembolsos ni un calendario que permita considerar ejecutado ese monto.
La intervención se realizó en el debate sobre cómo construir economías resilientes y dinámicas, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Caputo compartió la conversación con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; el ministro de Economía y Finanzas de Grecia y presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis; su par tailandés, Ekniti Nitithanprapas, y el presidente del Banco Central de Nigeria, Olayemi Cardoso. Moderó Lisa Abramowicz.
El eje de la presentación argentina fue la relación entre equilibrio fiscal, estabilidad de las reglas e inversión privada. Según el resumen difundido por el Ministerio de Economía, Caputo sostuvo que el Gobierno eliminó el déficit heredado mediante una reducción del gasto y que buscará seguir disminuyendo el peso del Estado a través de nuevas bajas de impuestos. Esas definiciones expresan la evaluación y los objetivos del funcionario sobre su gestión.
Para fundamentar su visión, el ministro vinculó el interés de empresas internacionales con el respeto de los contratos y la propiedad privada. También señaló a los alimentos, la energía y los minerales críticos como sectores en los que la Argentina podría aprovechar la demanda mundial. No identificó en esa exposición nuevas empresas incorporadas al RIGI ni presentó resoluciones de aprobación de proyectos concretos.
La cifra de US$200.000 millones corresponde, por lo tanto, a la proyección que comunicó Caputo sobre inversiones a desplegar. El funcionario anticipó que su concreción mejoraría la productividad, el crecimiento y la calidad del empleo. Esos efectos fueron planteados como resultados esperados: el comunicado no aporta una estimación de puestos de trabajo vinculada a ese monto ni detalla su distribución entre actividades y provincias.
El debate también tuvo un capítulo sobre la vulnerabilidad frente a problemas externos. De acuerdo con la crónica de María Victoria Lippo para El Cronista desde Bangkok, Caputo advirtió que la capacidad de resistencia de las economías puede agotarse si los shocks se prolongan. Por eso defendió el ordenamiento de las cuentas internas y señaló que las dificultades de un país importante pueden extenderse a otros.
La misma cobertura consignó una pregunta sobre cuándo la Argentina dejaría de depender del FMI y del Banco Mundial. Caputo respondió que ese proceso ya estaba ocurriendo. Georgieva manifestó confianza en que el país devolverá sus préstamos y lo comparó con Grecia. Se trató de un intercambio durante el panel, sin un anuncio de cancelación de deuda ni una nueva decisión de financiamiento.
En el tramo político de su intervención, el ministro expresó confianza en la continuidad del programa después de las elecciones presidenciales de 2027. El Ministerio de Economía presentó esa expectativa junto con su pronóstico favorable para el desempeño argentino. La próxima evidencia para evaluar la dimensión de la apuesta inversora serán los proyectos identificados, sus decisiones de inversión y sus cronogramas de ejecución; la cifra expuesta ante el foro, por sí sola, no permite establecer cuánto dinero ingresará ni en qué fecha.




