Luis Caputo puso la expansión del crédito privado en el centro de su exposición del viernes 16 de octubre ante un encuentro del Banco Mundial. El ministro de Economía sostuvo que el financiamiento es una condición para sostener el crecimiento y afirmó que el crédito aumentó un 170% durante dos años y medio. La cifra formó parte del balance que presentó el funcionario sobre el programa económico argentino.
La intervención se realizó en el evento dedicado al crecimiento y las reformas en América Latina y el Caribe, dentro de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Caputo conversó con Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para la región. La comunicación del Ministerio de Economía difundió los principales argumentos de la charla y las proyecciones que expuso el titular del Palacio de Hacienda.
Según Caputo, al comienzo de la gestión el crédito al sector privado representaba aproximadamente el 3% del producto bruto interno. El ministro utilizó ese punto de partida para sostener que todavía existe margen de expansión. La publicación oficial no precisó si el incremento del 170% corresponde a valores reales o nominales, ni identificó allí la serie utilizada; por eso, el dato se atribuye a su exposición y no se presenta como una medición independiente.
El funcionario vinculó la disponibilidad de financiamiento con la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal. Afirmó que el Gobierno redujo el gasto público un 30% en términos reales y alcanzó el equilibrio durante el primer mes de gestión. También señaló que el proyecto de Presupuesto 2027 contempla sostener el superávit financiero. Se trata de una previsión para el próximo ejercicio, cuya presentación no equivale a su aprobación ni a un resultado ya obtenido.
Otro tramo de la charla estuvo dedicado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Caputo informó que el RIGI reúne inversiones aprobadas por US$50.000 millones y otros US$160.000 millones en carpeta. Son categorías diferentes: la primera refiere a proyectos aprobados y la segunda a iniciativas bajo consideración. Ninguna de las dos cifras fue presentada con un detalle de desembolsos que permita equipararlas a capital ya ejecutado.
El ministro relacionó esas expectativas con la disponibilidad de divisas y con los cambios en las restricciones cambiarias. Además, aseguró que el Banco Central viene comprando más de US$100 millones diarios y que durante el año acumuló compras cercanas a US$16.000 millones. Esos montos fueron expuestos como parte del balance oficial sobre el mercado de cambios.
En el plano internacional, Caputo planteó que la Argentina puede ofrecer energía, minerales críticos y alimentos frente a las necesidades de otras economías. Presentó esa combinación como una ventaja del país ante la incertidumbre global. Su intervención describió oportunidades y lineamientos de política económica; no anunció contratos de exportación ni inversiones nuevas vinculadas específicamente con esos sectores durante el encuentro.
El balance también incluyó la política social. El ministro sostuvo que las prestaciones sociales aumentaron más del doble en términos reales pese a la reducción general del gasto. Ese argumento integró su defensa del programa del Gobierno.
Como próximos ejes de gestión, Caputo enumeró la eliminación de regulaciones, la baja de impuestos, la reducción del costo de financiamiento y el desarrollo de infraestructura con inversión privada. La continuidad del programa fue planteada alrededor de esas prioridades, con el crédito como uno de los instrumentos que el ministro considera necesarios para ampliar la actividad.




