Luis Caputo se reunió este miércoles 14 de octubre en Bangkok con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y autoridades de la Corporación Financiera Internacional (IFC) para analizar nuevos proyectos y una posible ampliación del financiamiento disponible para la Argentina. El ministro de Economía informó que el Gobierno trabaja para facilitar inversiones privadas por US$10.000 millones. La comunicación no presentó ese monto como dinero ya desembolsado ni precisó las empresas, los plazos o la distribución entre sectores.
El encuentro se realizó durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en Tailandia. Participaron la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, y el vicepresidente de la IFC para Europa, América Latina y el Caribe, Alfonso García Mora. La delegación argentina también contó con el viceministro de Economía, José Luis Daza.
La distinción entre financiamiento público e inversión privada es central para interpretar el anuncio. La IFC es el brazo del Grupo Banco Mundial que trabaja con empresas. Según explicaron fuentes del organismo a La Nación, la referencia a US$10.000 millones corresponde a inversiones propias y capital que esa institución buscaría movilizar hacia el sector privado argentino. No se comunicó un préstamo por ese total destinado al Tesoro nacional ni un cronograma de transferencias por ese importe.
Caputo sostuvo que en la reunión se identificaron oportunidades en actividades estratégicas, con el objetivo de generar empleo, desarrollar cadenas de valor y ampliar la inclusión financiera de pequeñas y medianas empresas. Esos son los efectos que espera el Gobierno de los proyectos en evaluación. La información difundida no aporta una estimación de puestos de trabajo ni una lista de iniciativas que permita medir cuánto de esa cartera ya cuenta con decisiones firmes de inversión.
Otro punto de la conversación fue la asistencia técnica del Banco Mundial para el seguimiento y la ejecución de proyectos incorporados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI. El ministro vinculó esa agenda con el aprovechamiento de recursos mineros y energéticos y con la expansión de inversiones y exportaciones. El apoyo técnico anunciado tiene un alcance diferente de la aprobación de un crédito o de la incorporación de una empresa al régimen.
La agenda agregó un capítulo sobre inteligencia artificial. De acuerdo con lo comunicado por Caputo, se discutió una estrategia y un proyecto que pueda extenderse a distintas actividades y regiones, con participación de varias agencias del Banco Mundial. No se difundieron un presupuesto, una ubicación inicial o fechas de implementación. Por ahora, el planteo forma parte del trabajo que ambas partes buscan desarrollar y no de un servicio disponible para empresas o usuarios.
Durante la misma jornada, el ministro mantuvo un encuentro con Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. Repasaron la cartera vigente de proyectos argentinos y las perspectivas de financiamiento para 2027. También se reunió con Erin Browne, subsecretaria de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, para revisar los avances de la relación bilateral y los acuerdos firmados entre ambos países.
Las conversaciones ocurrieron después de la reunión del martes con Kristalina Georgieva y se desarrollan en paralelo al trabajo pendiente para completar la tercera revisión del programa con el FMI. Son instancias distintas: el diálogo con el Banco Mundial y la IFC no reemplaza la evaluación del Fondo ni confirma su aprobación. El resultado concreto que resta conocer es qué proyectos recibirán respaldo, mediante qué instrumentos y con cuáles montos y plazos, una vez que las conversaciones se traduzcan en operaciones definidas.




