El Museo de Brooklyn presenta desde este viernes 2 de octubre una exposición que reúne más de 50 obras de la colección de Henry y Rose Pearlman. La muestra, titulada Cézanne to Modigliani, permanecerá hasta el 18 de abril de 2027 y permite ver pinturas, esculturas y trabajos sobre papel antes de su incorporación a las colecciones de tres instituciones estadounidenses.

El destino de ese patrimonio fue anunciado en agosto de 2025. El acuerdo asigna 29 obras al Museo de Brooklyn, seis al Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, conocido como LACMA, y 28 al Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MoMA. La distribución viene acompañada por pautas para favorecer préstamos entre las instituciones y reunir periódicamente las piezas. La fundación eligió ese esquema para ampliar el público y permitir que las obras se presenten en contextos diferentes.

Cada grupo modifica de manera distinta los fondos de su destinatario. Para LACMA, La diligencia de Tarascón, de Vincent van Gogh, y Joven con sombrero redondo, de Édouard Manet, serán las primeras pinturas de esos artistas en su colección. El conjunto destinado al MoMA se concentra en Paul Cézanne e incluye Mont Sainte-Victoire, Cisterna en el parque de Château Noir y quince acuarelas. Brooklyn recibirá, entre otras piezas, el retrato de Jean Cocteau pintado por Amedeo Modigliani y una cabeza tallada en piedra caliza.

La presentación neoyorquina está a cargo de Lisa Small y fue organizada junto con LACMA. Su recorrido comienza con Vista de Céret, de Chaïm Soutine, una obra decisiva en la formación del coleccionista. También incorpora fotografías, cartas y documentos para reconstruir los vínculos personales detrás de las adquisiciones. El museo pone el foco en los encuentros entre artistas, modelos y compradores, además de las relaciones de la familia con Brooklyn, donde crecieron Henry y Rose.

Uno de esos cruces personales aparece en la historia del retrato de Cocteau. Según la reconstrucción publicada este viernes por EFE, el poeta no quiso conservar la pintura que Modigliani había realizado en 1916. Tiempo después, Pearlman le mostró una fotografía del cuadro instalado en su casa, entre obras de Van Gogh y Cézanne. La anécdota permite seguir el cambio de entorno de una misma pieza: de un encargo que no satisfizo a su modelo a una colección que la incorporó entre sus obras más apreciadas.

La colección se construyó durante tres décadas, según la historia de la fundación. Henry Pearlman se interesó tanto por los grandes nombres como por creadores menos conocidos con búsquedas modernas. A comienzos de los años cincuenta empezó a reunir acuarelas de Cézanne, que terminaron por ocupar un lugar central en el conjunto. Después de su muerte en 1974, Rose quedó a cargo del patrimonio hasta 1994. Desde mediados de los años setenta, las obras estuvieron en préstamo prolongado en el Museo de Arte de la Universidad de Princeton.

Las memorias del propio Henry describen cómo comenzó ese interés. En 1945 vio en una galería de Nueva York un paisaje de Soutine cuyos colores le llamaron la atención, participó en la venta y lo llevó a su casa de campo. Lo colocó sobre la chimenea y dejó escrito que contemplarlo al regresar del trabajo le producía una emoción semejante a escuchar música. Hasta entonces había comprado pinturas principalmente por su valor decorativo; aquella experiencia cambió su relación con el arte moderno.

El acceso al patrimonio también tiene una dimensión digital. La fundación mantiene un sitio que permite explorar las obras y sus relaciones sin viajar a un museo, con filtros por artista, técnica y fechas. Allí se publican además los recuerdos del coleccionista y una sección que identifica piezas que salieron del conjunto por ventas, intercambios o donaciones. Ese registro ayuda a distinguir la historia completa de las adquisiciones del grupo de obras que integra la transferencia actual.