Argentina se sumó a una declaración de quince economías que propone coordinar respuestas frente a la sobrecapacidad industrial y la producción que supera de manera persistente la demanda mundial. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, difundió el acuerdo el miércoles 7 de octubre. El siguiente paso será organizar plataformas de trabajo para cinco grupos de industrias y celebrar reuniones técnicas antes de diciembre de 2026.
La lista de participantes incluye a Argentina, Australia, Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Polonia, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. Se trata de una declaración de ese grupo de economías, no de una decisión adoptada por todo el G20. El documento retoma las discusiones de los ministros de Comercio realizadas el 30 de septiembre y el 1 de octubre en Milwaukee, bajo la presidencia estadounidense del foro.
Los sectores elegidos para comenzar son automóviles y vehículos eléctricos, baterías, productos químicos, semiconductores básicos y paneles solares. Las plataformas deberán estudiar la capacidad instalada y la producción de cada rama, los efectos sobre sus mercados y las posibles medidas de respuesta. El alcance es industrial y comercial: la declaración no fija cupos de producción para empresas argentinas ni establece un nuevo arancel común entre los participantes.
El problema señalado por los firmantes no es cualquier aumento de la oferta. Su definición apunta a situaciones sostenidas en las que la capacidad o la producción exceden la demanda global y, según su evaluación, dependen de políticas o intervenciones públicas ajenas a las condiciones de mercado. Los participantes afirman que esas prácticas pueden desplazar producción local, desalentar inversiones y dificultar la entrada de nuevos competidores. Son los argumentos que fundamentan su posición conjunta.
La declaración también vincula la concentración de la producción con la dependencia comercial de otros países. Sostiene que una mayor dependencia puede aumentar la exposición de los compradores a restricciones arbitrarias de exportación. Sin embargo, el texto no identifica a un país concreto como responsable ni publica cálculos de excedentes por industria. La reunión técnica deberá justamente compartir información no confidencial, precisar los datos disponibles y detectar qué aspectos todavía necesitan investigación.
El antecedente que invoca el grupo se remonta a 2016. Ese año, las discusiones del G20 sobre el impacto del exceso de capacidad en el comercio y el empleo impulsaron el Foro Global sobre Exceso de Capacidad del Acero. La nueva propuesta toma esa experiencia de cooperación sectorial y plantea extender el trabajo a otras manufacturas. La comparación no supone que las cinco ramas tengan las mismas condiciones productivas: cada plataforma deberá establecer su propio marco de referencia.
La USTR convocó a altos funcionarios al margen del Comité de Comercio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para iniciar las tareas. En su comunicación, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, defendió la iniciativa como una herramienta para proteger a las industrias y a los trabajadores de las distorsiones que atribuye a esas políticas. El planteo coincide con la prioridad que Estados Unidos dio al tema durante su presidencia del G20.
El compromiso inmediato es reunirse antes de diciembre para definir reglas de trabajo, intercambiar datos y evaluar respuestas que, cuando sea posible, resulten complementarias. La convocatoria también queda abierta a otros países, tanto miembros de la OCDE como ajenos a la organización. Para Argentina, la adhesión implica participar de ese proceso de coordinación; el documento publicado todavía no detalla medidas nacionales, sanciones, montos de inversión ni cambios concretos en las condiciones de importación.




