Argentina exportó cerca de 88,9 millones de toneladas de granos y subproductos entre enero y septiembre de 2026, un récord para ese período. El balance difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) el 9 de octubre ubica los despachos casi un 10% por encima de los del mismo tramo de 2025 y unos seis millones sobre la marca anterior, de 2021.

El maíz aceleró sus embarques hasta acumular 30,2 millones de toneladas dentro de su campaña comercial. La Bolsa calcula que todavía restarían unas 14,7 millones para completar su proyección de ventas externas. El volumen pendiente es una previsión, no una exportación concretada. Además, el calendario de campaña del cereal debe distinguirse del acumulado enero-septiembre utilizado para la suma de granos y derivados.

El récord físico requiere una lectura diferente de los ingresos en dólares. CIARA-CEC, que agrupa a la industria aceitera y a exportadores de cereales, explica en sus comunicaciones que una parte importante de las divisas se liquida antes del embarque, para financiar compras de granos que luego se exportan o procesan. Por eso, el movimiento de toneladas y el ingreso de moneda extranjera pueden seguir ritmos distintos, aun cuando ambos reflejen operaciones de la misma cadena productiva.

En su balance de septiembre de 2026, las dos entidades informaron una liquidación de 3.228 millones de dólares, un 17% superior a la de agosto. El acumulado anual llegó a 22.275 millones de dólares, un 22% por debajo del registrado en igual período de 2025. La diferencia muestra por qué un máximo de embarques no debe presentarse automáticamente como un récord de divisas. CIARA-CEC vinculó el dinamismo de septiembre con mayores ventas de maíz de los productores a la exportación.

La comparación también tiene una base excepcional. Las cámaras aclararon que no realizaban una comparación mensual directa con septiembre de 2025 porque aquel mes había estado atravesado por una suspensión temporaria de derechos de exportación. En su propia serie, septiembre de 2026 quedó como el tercero de mayor liquidación de los últimos veinticinco años. Esa clasificación corresponde al indicador cambiario sectorial y no al registro de cantidades de la BCR.

La expansión de los volúmenes se había observado durante los meses anteriores. El informe de la Bolsa del 11 de septiembre registraba 80,7 millones de toneladas de productos agrícolas exportadas hasta agosto, con un crecimiento interanual del 12,5%. En ese corte destacaban los embarques de trigo y maíz. Sin embargo, la misma publicación advertía diferencias dentro del conjunto: el volumen acumulado del complejo soja todavía se ubicaba entre los más bajos de los últimos quince años.

Los derivados industriales de la oleaginosa mostraron después un comportamiento más firme. En el reporte del 2 de octubre, la BCR señaló que la absorción externa de productos procesados de soja alcanzaba su mayor nivel en siete campañas. El análisis diferenciaba esa demanda de las ventas del poroto sin procesar, cuyos despachos eran considerablemente menores que los del ciclo anterior. La composición de las exportaciones resulta, por lo tanto, tan relevante como el tonelaje agregado.

El mismo estudio aportó una referencia de precios: la harina de soja argentina promedió 416 dólares por tonelada en septiembre, un 20% más que la media del resto del año. El aceite rondaba los 1.200 dólares por tonelada al momento del informe. Según la Bolsa, el desempeño de los subproductos sostuvo la capacidad de compra de la industria. Esas cotizaciones corresponden al período analizado y no representan un precio garantizado para operaciones futuras.

El nuevo balance combina, en definitiva, una marca de volumen ya alcanzada con un programa de embarques que todavía debe completarse.