Alemania confirmó este martes una inflación interanual del 3,3% en septiembre, el mayor nivel desde diciembre de 2023. Los precios subieron 0,6% frente a agosto, informó la Oficina Federal de Estadística, Destatis. El resultado ratificó la estimación preliminar y superó el 2,9% interanual del mes anterior.

La energía marcó la diferencia: aumentó 14,9% anual, con alzas de 37,1% en combustibles para vehículos y de 74,9% en gasóleo de calefacción. La electricidad, en cambio, bajó 5,5%. Los alimentos avanzaron 0,4% y la inflación que excluye alimentos y energía permaneció en 2,4%, como en julio y agosto. Entre los alimentos hubo diferencias: los huevos subieron 15,2% y las verduras frescas, 12%, mientras la manteca bajó 29,5%.

El índice armonizado alemán también fue del 3,3% anual. La nueva rebaja impositiva sobre los combustibles, vigente desde el 1 de octubre, todavía no incidió en septiembre. Esa diferencia de fechas es importante para interpretar el dato publicado hoy.

La aceleración se inscribe en un contexto europeo similar. En su estimación preliminar para septiembre, Eurostat calculó una inflación del 3,8% para la zona euro, frente al 3,2% de agosto. La comparación ubica al indicador armonizado alemán por debajo del promedio regional, aunque ambos muestran una aceleración respecto del mes previo. El dato europeo todavía es una estimación, a diferencia de la confirmación nacional divulgada este martes.

En ese cálculo regional, la energía registró una suba interanual del 18,8%; los servicios, del 3,2%; y los alimentos, el alcohol y el tabaco, del 1,4%. Los bienes industriales sin energía aumentaron 1,1%. Eurostat señala que la energía representa alrededor del 9% del gasto considerado en 2026. Su peso es menor al de los servicios, que ronda el 46,8%, pero las oscilaciones de precios pueden darle una incidencia considerable en el resultado general.

Para comparar países se utiliza el índice armonizado de precios al consumidor, conocido como HICP por su sigla en inglés. El Banco Central Europeo explica que su característica principal es el uso de una metodología común. Cada instituto nacional calcula su indicador y remite la información a Eurostat, que construye el agregado de la zona euro. Los países participan según su peso en el gasto de consumo total: el resultado regional no es un promedio simple de las tasas nacionales.

El índice nacional alemán, por su parte, se construye a partir de una canasta de bienes y servicios que refleja el consumo de los hogares. Destatis releva mensualmente más de 300.000 precios individuales. Observa los mismos productos en los mismos comercios y complementa ese trabajo con relevamientos centralizados, entre ellos los realizados por internet. Los valores incluyen los impuestos que paga el comprador.

La selección de productos se actualiza para incorporar los que efectivamente se venden. Luego, cada grupo recibe una ponderación según su participación en el presupuesto promedio de los hogares. Así, el aumento de un artículo de compra ocasional no influye de la misma manera que una variación en un rubro que concentra una parte mayor del gasto.

El impacto cotidiano también cambia entre hogares. La calculadora personal de Destatis permite modificar la distribución del gasto y compararla con la medición oficial. Una familia sin automóvil, por ejemplo, no tiene el mismo gasto en combustible que otra que lo utiliza. El indicador general resume una evolución promedio; las diferencias de consumo explican por qué ese resultado puede sentirse distinto en cada presupuesto.