Challenger Gold fijó como meta el inicio de la producción comercial de la Fase 1 de Hualilán para comienzos de 2029. El proyecto se ubica en San Juan y, según la hoja de ruta difundida por la compañía, busca desarrollarse como una operación propia en etapas, en lugar de depender de procesamiento externo.
La fecha comunicada es una proyección de la empresa, no el inicio de una explotación ya operativa. El plan parte de un estudio de prefactibilidad publicado en mayo de 2026 y contempla una primera fase de lixiviación en pilas. Esa etapa requeriría, de acuerdo con las estimaciones empresarias, US$267 millones de capital previo a producción, incluidas contingencias.
La compañía contrató a BBA Consultants para desarrollar la ingeniería de detalle de esa fase. Entre los trabajos previstos figuran el diseño de mina, el pad de lixiviación, plantas de proceso y servicios auxiliares. Challenger también evalúa alternativas técnicas para el circuito de procesamiento y la posibilidad de que un tercero construya y financie parte de la infraestructura eléctrica.
La proyección productiva mencionada por Minería & Desarrollo alcanza 1,8 millones de onzas equivalentes de oro a lo largo de una vida útil estimada en 14,25 años, con un promedio de 135.000 onzas anuales equivalentes desde el tercer año. Son cifras de estudio: no equivalen a reservas probadas ni a producción efectiva.
En paralelo, la firma anticipó una postulación al RIGI hacia fines de septiembre y continúa con la refinanciación de deuda y un programa de perforación. También informó trabajos iniciales de movimiento de suelos, accesos y campamento. La concreción del cronograma dependerá de las aprobaciones regulatorias, la ingeniería, el financiamiento y los resultados técnicos posteriores.
Fuentes consultadas: Minería & Desarrollo
Fuentes consultadas: Minería & Desarrollo



